27.10.10

No somos irrompibles.

Los cristales pueden quebrarse.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles ..
Se rompen los plásticos ..
Se rajan las maderas ..
Hasta las paredes se agrietan -tan firmes y sólidas como parecen-.
¿Y nosotros? Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturas, nuestra piel el riesgo de herirse .. También nuestro corazón, aunque siga funcionando y el médico nos diga que estamos sanos ..
¡CUIDADO! El corazón se daña muy fácilmente.
Cuando oye un ''no'' redondo o un ''sí'' desganado, una especie de ''nnnnsi'' y merecía un tintineante ''sí'' .. Cuando lo engañan .. Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas .. Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día .. noche tras noche ..
¿Y se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No.
Late lastimado.
¿Y cómo se cura?
Solamente el amor de otro corazón alivia las heridas.
Solamente el amor de otro corazón las cicatriza.

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