21.10.11

A un cadete acostumbrado a las corridas, la vergüenza ya le pisa los talones, lamentando el precio de sus confesiones, va esquivando ejecutivos por florida. Mientas cruza sin mirar las avenidas se martilla la cabeza sin piedad, vuelve con los ojos llenos de perdón, pero es demasiado tarde y ella le da un besos de esos que humillan a la soledad.
Por el centro todos conocen la historia del mas pillo y la más bella del condado, y aunque tienen momentos de poca gloria, es un cuento que merece ser contado. Ninguno de los creía en el destino, y este se vengó para hacerse notar, les va poniendo más piedras en el camino.

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