21.9.12

No voy a pedir perdón por descubrir en ti la luz de mis latidos.
No voy a pedir perdón por entregarme en cuerpo y alma a tus pecados. Cansada de los subterfugios, me sumo a tu motín sin ataduras. Que envidien mi locura, corazón, tú eres mi hogar y afuera me muero de frío.
Elijo regalarte mi canción porque apareces en todos mis planes. Me alumbraste y, renacido, creo en mí. Todo en tu figura halla su fin.
Todo comienza en ti, el resto de mi vida y la razón de abrir cada ventana, la canción que resuelve mis dudas, mi delirio y mi cura.
Y todo acaba en ti, los besos, cada fiesta, la raíz que bebe mis dolores, mi febril costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario